jueves, 30 de abril de 2009

mi sitio favorito es junto a ti

entonces vimos a neptuno
y sus aguas eran las más claras que podía recordar
se desbordaban como mis mejillas y mis ojos

oasis para el corazón

tú me preguntaste que parte del mundo parecía, y yo reí

no importaba la ciudad, ni el continente
ni la moneda, ni el tipo de cambio
ni las inclemencias del tiempo
ni las postales, ni el souvenir

era el edén más grande del mundo
helado que se come con la lengua

domingo
matiné
tornasol

toda la ciudad en su violenta calma
esperando con sus tenis de charol

miércoles, 29 de abril de 2009

ma traversée

veo tu nuca cuando bailo
respiro

en mi espalda una brisa me sosiega

doy una vuelta al cielo con mi torso
y un pez sube para traerlo hasta el mar

las nubes cantan una melodía
y los pájaros desfilan saludando
los observo, antes de que se hagan invisibles

las banderas azules en el puente
me recuerdan donde estoy -lo había olvidado

con tu mano mi mano y otra mano
las ramas hacen juego con el aire
y dibujan geometrías de contraluz

los aviones trazan tu silueta en el celeste claro
y una línea de azucar me dirige

sigo escuchando tu aliento hasta que cae el sol

veo tu nuca cuando bailo
respiro

viernes, 24 de abril de 2009

observaciones de noche en un aeropuerto



ventanas amarillas desfasadas en el interior
almohadas de plástico
ruedas ambulantes
un alemán con sombrero negro me platica en español

yo tomo coca cola de dos litros perdiendo toda la postura light
un hombre toca en el vidrio para distraer a su familia
la puerta no para de girar
y yo siento un mareo carrousel

el piso de siluetas onduladas brilla con cajas de mostrador
afuera los cigarros se apagan en una caja de arena
un carrito de maletas rechina y el flaco no deja de empujar

el abrigo me regala dos horas de sueño, los ojos le restan cinco, quedan solo menos tres

unas señoras le chistan a unos lentes rojos que trae un sol en el corazón
la mujer justicia camina brazo amarrado y da pasos escolta para resaltar la línea roja de su pantalón

chalecos fosforescentes toman agua y platican en lengua dan dan
una sudadera de dolce gabanna duerme sobre el piso de granito azul

ventanas amarillas desfasadas en el interior

abajo de la tierra

Era imposible parar, solo lo hacía para abrir sus puertas chillantes y recibir a otro traje que deambulaba por los pasillos.
Abajo de la tierra, los trenes pasan veloces para que las almas no se queden atrapadas en el fondo. Sin dueño, los cuerpos aparecen de pronto de un lado, después del otro, luego mirándote de frente con los ojos rojos, sin reir , ni pronunciar una sola palabra.
No es que estén muertos, es solo que no tienen vida.
Se han quedado atrapados con los abrigos y los paraguas, con esos ojos tan brillantes que parece que se van a derramar; y en una correspodencia, en un cambio de vía, se preguntan asustados cuánto tiempo ha dejado de pasar.
No es que estén muertos, es que sus ojos color de río fueron tragados por los de negro, y esas bocas tan rosas y finas quedaron un poco entreabiertas de la explosión.
No es que estén muertos, pero siempre tienen frío, por eso caminan aprisa, aunque lleguen a la misma hora y al mismo lugar y a la misma dirección.
Y así van, con sus nalgas apretadas y su nariz respingada, corren en un encaje de seda para contenerse y que no se deshagan sus pies.
No es que estén muertos, y no es que no quieran darte una mano, es solo que tienen su brazo derecho ocupado cargando una baguette.